Los tres roles frente a las vacunas

Respecto de las vacunas son bien conocidos dos de los tres roles. Los que están a favor de las vacunas y los negacionistas, que están en contra. Hasta aquí todo normal. Pero hay un tercer grupo de personas, que pasa prácticamente desapercibido.

Están quienes confían en la ciencia y se benefician de la protección de las vacunas, que han salvado millones de vidas. Los negacionistas, que están en contra e igualmente se benefician de la protección de rebaño de las vacunas de los demás. Y luego tenemos el rebaño.

Este tercer grupo, el rebaño, es el más numeroso, aunque rara vez se visibiliza. Solo lo hace en las contadas ocasiones que se genera un escenario como el actual. De hecho, los dos grupos conocidos, ante una nueva vacuna son minoritarios.

El grupo del rebaño, que es el más numeroso, se encuentra en una posición casi equidistante. Saben perfectamente la importancia y necesidad de la vacuna. No son unos locos negacionistas. Pero a pesar de ello, su confianza no es total. En momentos como este que vivimos ahora, el rebaño espera.

Pero ¿a qué espera? Pues la respuesta es tan sencilla y lógica, como egoísta. Espera que se vacunen otros primero. Y cuando pase un tiempo determinado, que les parezca prudencial, en el que no se hayan producido noticias sobre efectos adversos, darán el paso. Antes no.

Esa posición egoísta del rebaño, en realidad es la más prudente. De hecho, gracias a este tipo de actitudes equidistantes, que se ven reflejadas en muchos otros aspectos de la sociedad, conseguimos que como especie seamos más fuertes.

Hay muchos ejemplos en la historia, en los que hemos sobrevivido gracias a ser unos miserables. De hecho la selección natural va por ahí. Así que no somos más que el resultado de los genes de quienes pervivieron con estas formas.

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