Programa los correos electrónicos fuera del horario laboral

Hay una serie de cuestiones relativas a la etiqueta en plataformas digitales, una especie de formalidades no escritas cuyo origen derivan del sentido común. En los últimos meses y como consecuencia del confinamiento algunas han desaparecido.

En general las que tienen que ver con las comunicaciones relacionadas al ámbito laboral, expresadas sobre todo y de forma concreta en los mensajes de correo electrónico. Por si alguien no ha pensado en ello o lo ha olvidado, conviene recordarlo.

Fuera del horario laboral no se deben enviar correos electrónicos. No hay vuelta que se le pueda encontrar a esto. Pero para las dudas planteo un par de escenarios y sus soluciones:

  • Si es verdaderamente urgente llama por teléfono.
  • Si estás en fin de semana y es para el lunes, programa el envío para el lunes.
  • Si es porque te acabas de acordar y no te quieres olvidar, programa el envío para una fecha y hora laboral.
  • Si no estás seguro, programa el envío.

Casi todas las plataformas más utilizadas, como las de Google o Microsoft, ofrecen la posibilidad de programar el envío de los correos electrónicos. Con lo cual la solución que planteo, como más socorrida, es fácil de implementar.

La tienes justo al lado del botón de enviar. Pero en el hipotético caso de que no cuentes con esta posibilidad, responsabilízate de acordarte del envío del mensaje dentro del horario natural del mismo. Hay que poner límites a la asincronía.

Para los que no estén de acuerdo con esto, vamos a darle la vuelta al tema: ¿qué crees que pasará cuando el destinatario reciba la notificación del mensaje? ¿De verdad crees que le llevará a completar la tarea?

En un porcentaje elevado de las ocasiones, no será así, pero estarás cargándolo con la presión. Obligándole a pensar en ella, de que tendrá que hacer la tarea mientras no está en el ámbito necesario para hacerla.

Es necesario tener una responsabilidad en este tema y no acabar cediendo a las ansias o comodidades propias a costa de las ajenas. Sobre todo cuando tenemos soluciones técnicas, como la programación, para gestionarlas cómodamente sin molestar.