Seguir remando en plena bajona

Cuando Murphy ve la oportunidad no la desaprovecha. Y si intuye que te has venido abajo y necesitas un pequeño break para recuperar, se las arregla para enviarte tempestades que no puedes postergar.

Así que tienes que seguir remando en plena bajona, al límite de lo posible. Claro, al final todo sale, pero te quedas en las lonas. Sin capacidad para nada.

Aquí también hay un cierto desajuste vital, en el que, en ocasiones, te encuentras sobrado de tiempo mientras estás pletórico de energía, sin sospechar que tarde o temprano llegará el yang y te dirá ‘mira, te comento‘.

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